Estamos a mano y sin corazón,
no te elegí y tú no me deseaste,
la paga nos deja sin dientes
y sin ojos para encontrarnos.
Presté mis ojos a quien no quiso ver
y con ello perdí nuestros recuerdos.
Te invité a hablar del oasis
Y enredaste tu lengua en espejismos.
Gracias por lo poco y por los instantes,
Fuiste orgullo, nostalgia, recuerdo y padre.
Ahora eres sangre, sin fuerza.
Yaneyvi Vistorte Vázquez, Cuba
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