
Estoy sin ti con deseos de reproche
por el reloj que he perdido,
por las horas inmensurables
que me prohíben contar ovejas.
Porque la vida no espera
y me impaciento ante su pasar.
Detén la ruleta y se mi verdugo
me basta un suspiro para dejar de morir.
Y quizás exista al fin... al azar,
en el "disfrute" de las ausencias y el temor
que no advirtieron mi despertar.
Yaneyvi Vistorte Vázquez · Cuba.
1 comentario:
Precioso poema.
Saludos cordiales
Carlos Julio
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