
Comprendo que al ser pequeño frente al mandato divino
un angelito me enviaron con inocente sonrisa,
para cuidar de mis pasos en venturosos caminos
y recordarme entre juegos que el tiempo se va de prisa.
Confieso que he sido tonto, por ello mi ángel es sabio,
él es feliz con un beso y el roce de mis caricias,
me enseña de nuevo el mundo que en sus pupilas pintado
parece salir de un cuento, de magia y de fantasía.
Y me pregunta mil cosas que sin responder escucho,
y me pregunto yo mismo si acaso llegado el día
en que mi ángel se incline para mirarme a los ojos
podré responder certero lo que él me preguntaría.
Y me pregunto si acaso mi amor en su pecho siente,
pasivo como un ocaso... y suyo cual su cometa,
¿le bastará en el mañana cuando me mire silente
en mi dormir infinito... y cuánto lo amé, lo sepa?
Paternidad eres alta como un tesoro bendito,
yo siempre luzco pequeño mas sigo siendo su padre,
¿será que el vivir es sólo un rasguño del infinito,
tan inefable y fortuito, como el sonreír de un ángel?
Beto Aveiga
5 comentarios:
¡Que lindo poema mi amor! Es de las cosas más tiernas que he leído.
Aún no me ha tocado el privilegio de ser madre (y dejaremos ese privilegio por un par de añitos más jejeje) pero como tía-mamá he podido sentirme identificada con este poema.
¡Que lindo papi!
¡¡¡TE AMO!!!
Jajajaja gracias mi princesa me alegro que te haya gustado.
Te mando un besote que mejor te lo doy más tarde :*
MUACK!
TE AMO!
Beto este poema me lleno de ternura
de principio a fin
mis felicitaciones a ti por tan bello y sentido escrito
un abrazo
Maricel
Gracias Solange, me sirve de mucho apoyo tu comentario :)
Recibido tu abrazo, uno para ti también desde Ecuador,
Beto
Precioso poema Beto.
Los que son padres entienden ese conjunto de sentimientos que plasmaste en tu poema.
Bendiciones.
Carlos Julio
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