Viniste sin aviso a la luz del pleno día,
colgándote en los ojos de un perro mal herido,
pasaste inadvertido... quizás como querías...
a aquellos que te vieron... a aquellos, no conmigo...
Y a ti fui sin pensarlo como de serlo haría...
mas fui por la agonía cuando te vi de lejos,
y al verme en tus dos ojos pintado cual espejo
te viste tú en los míos como el último día...
Pasado ya el socorro de un poco de comida,
saliste lentamente... como salir pudiste...
y tambaleante estabas mirando para arriba,
tal vez en despedida... quizás agradeciste...
Partiste como siempre como desde aquel día,
que te llevé en mis brazos... en cuerpo solamente...
te puse en el regazo de quien te dio la vida...
y del polvo que viniste, volviste nuevamente.
(Y ves como regresan los días infinitos...
y aquel vacío inmenso que indica que te has ido...
irónico a momentos, sarcástico y maldito,
porque te fuiste lejos, y aún, sigues conmigo.)
Beto
2 comentarios:
deveras que que bonito escribes te felicito tienes un futuro del que se espera muchoo.
felicidades
Te agradezco muchísimo que valores así lo que escribo.
Saludos,
Beto
Publicar un comentario