Y tú propones hoy el olvido
como si fuese elección amarte,
yo sin embargo parto perdido,
lejos de todo... a ninguna parte.
Y no comprendo cómo te vistes
indiferente de otra señora,
partes ajena de lo que fuiste,
yerras, condenas, huyes, ignoras...
Zarpa que hay mares llenos de vida
y en mi naufragio cesa la gloria,
zarpa que parto con tu partida
hacia lo opuesto de las memorias...
Y no me busques en tu regreso
parte de nuevo, busca el olvido,
que aquel amante que amó en exceso
murió en tu huída, murió contigo.
Beto Aveiga
2 comentarios:
Querido colega cuando nosotras decimos que no, es sì.
Lindo leerte, què final!!
Gracias amiga! Y colega!
Final triste, ¿por qué los poetas tenemos que ser tan melancólicos? Aunque no lo puedo negar... ¡Cómo ayuda a escribir estar así! jajaja
:D
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